Diabetes e Hipertensión

La diabetes mellitus es una enfermedad crónica que no se puede curar, salvo en situaciones muy específicas. El control se centra en mantener los niveles de azúcar en la sangre lo más normal (“euglucemia”) como sea posible, sin causar hipoglucemia. Esto se puede lograr con dieta, ejercicio, y el uso de medicamentos apropiados (la insulina en el caso de la diabetes tipo 1, los medicamentos orales, así como, posiblemente, la insulina en la diabetes tipo 2).

La educación del paciente, la comprensión y la participación son vitales, ya que las complicaciones de la diabetes son mucho menos comunes y menos graves en personas que tienen bien controlado su nivel azúcar en la sangre. El objetivo del tratamiento es un nivel de HbA1c del 6,5%, pero no debe ser menor que eso, y puede ser mayor. También se presta atención a otros problemas de salud que puede acelerar los efectos nocivos de la diabetes. Estos incluyen el tabaquismo, niveles elevados de colesterol, obesidad, presión arterial alta, y la falta de ejercicio regular.

Hipertensión arterial (HTA) o presión arterial alta es una condición médica crónica cardíaca en la cual se eleva la presión arterial sistémica. Lo que esto significa es que el corazón tiene que trabajar más de lo que debería para bombear la sangre alrededor del cuerpo. La presión sanguínea incluye dos mediciones, la presión sistólica y diastólica. La presión arterial normal es 120/80 mm / Hg. La primera cifra es la presión arterial sistólica, la presión que hay en las arterias cuando el corazón se contrae.

La segunda cifra, o cifra inferion, es la presión arterial diastólica, que es la presión en las arterias entre latidos del corazón. La presión arterial alta es cualquier cosa por encima de 140/90 mm / Hg. La hipertensión es lo contrario de la hipotensión. La hipertensión se clasifica como primaria (esencial) la hipertensión o la hipertensión secundaria, aproximadamente el 90-95% de los casos se clasifican como “hipertensión primaria”, lo que significa que la presión arterial alta sin una causa médica evidente. El restante 10.5% de los casos (hipertensión secundaria) son causados ​​por otras condiciones que afectan los riñones, las arterias, el corazón o el sistema endocrino.

Hipertensión persistente es uno de los factores de riesgo de accidente cerebrovascular, infarto de miocardio, insuficiencia cardiaca y aneurisma arterial, y es la principal causa de insuficiencia renal crónica. Elevación moderada de la presión arterial lleva a la esperanza de vida más corta. Cambios en la dieta y estilo de vida pueden mejorar el control de la presión arterial y disminuir el riesgo de complicaciones de salud asociadas, aunque el tratamiento farmacológico puede ser necesaria en pacientes para quienes los cambios de estilo de vida resulten ineficaces o insuficientes