Desbridamiento de Uñas

Los cuidados rutinarios de los pies se definen como el corte o eliminación de callos y durezas, corte de las uñas, y otros cuidados de higiene para el mantenimiento preventivo incluidos en el cuidado personal (como limpieza y remojo de los pies, el uso de cremas para mantener el tono de piel de pacientes ambulatorios y no-ambulatorios) y cualquier servicio realizado en ausencia de enfermedades localizadas, heridas o síntomas relacionados con los pies.

El desbridamiento de uñas consiste en una significante reducción del grosor y longitud de las uñas del pie, con el propósito de permitir al paciente que camine sin dolor. Simplemente recortar las uñas de los pies o limarlas no se considera desbridamiento.

La reducción del largo de las uñas normales o gruesas y largas (ya sea a mano o con aparatos eléctricos) tampoco se considera desbridamiento, así como tampoco se le considera desbridamiento al pulido de las superficie o los bordes de uñas nicóticas cortadas a mano (micóticas= infección por hongos).

Los cuidados rutinarios de los pies y el desbridamiento de las uñas son, generalmente, servicios no cubiertos. Así mismo, cualquier tratamiento por infección fúngicas (micóticas) de las uñas de los pies es considerado rutinario y no es cubierto a no ser que haya evidencia clínica de infección fúngica de las uñas, y evidencia médica sólida que documente que el paciente tiene, ya sea una limitación para ambular que requiere tratamiento activo de los pies, o si el paciente no camina, que el paciente tenga una condición que probablemente causaría complicaciones médicas si no hay tratamiento.

El cuidado rutinario de los pies y el desbridamiento podrían ser cubiertas cuando hay condiciones sistémicas (metabólicas, neurológicas, o enfermedades vasculares periféricas) que resultarían en complicaciones circulatorias severas o áreas con sensación disminuida en la piernas o pies y que probablemente retrasen la curación o pongan la vida o una extremidad en peligro.

Estas condiciones sistemáticas podrían presentarse como pulsaciones no palpables en el pie, cambios significativos en la piel debido a una insuficiencia arterial o claudicación (dolor de piernas o pantorrillas al caminar; dolor en pantorrilla que cause cojera; cesación de caminar debido al dolor). En estos casos, ciertos procedimientos de cuidado para los pies que de otra manera se considerarían rutinarios, si se realizan por el paciente u otra persona no profesional podrían presentar un peligro.